Diferencias entre hipoteca y préstamo personal
La gran diferencia es la garantía: en una hipoteca respondes con una vivienda u otro inmueble, y en un préstamo personal, solo con tus ingresos y el resto de tus bienes. Como el banco arriesga menos con una hipoteca, cobra menos interés y presta más dinero durante más años. En Latinoamérica la hipoteca suele llamarse crédito hipotecario, y el préstamo personal, crédito personal o de consumo.
| Hipoteca | Préstamo personal | |
|---|---|---|
| Garantía | Una vivienda o un terreno | Tus ingresos y tus bienes, sin uno concreto |
| Para qué sirve | Comprar una vivienda o un terreno; también reformas grandes | Cualquier gasto: una reforma, un coche, estudios, muebles |
| Cuánto prestan | Mucho: hasta una parte del valor del inmueble | Poco: normalmente hasta unas decenas de miles |
| Plazo | Largo: 15, 25 o 30 años | Corto: normalmente de 1 a 8 años |
| Interés | Más bajo | Más alto |
| Gastos al firmar | Altos: tasación y, según el país, notaría, registro e impuestos | Bajos: como mucho, una comisión de apertura |
| Rapidez | Semanas | A veces, unos días o unas horas |
| Si no pagas | Pueden quedarse con la vivienda y, en muchos países, cobrarte lo que falte | Te cobran la deuda con tus ingresos y tus bienes |
Entre los dos está el préstamo con garantía hipotecaria: un préstamo que no es para comprar una casa, pero que pone una casa que ya tienes como garantía. Funciona como una hipoteca, con sus gastos y sus plazos, y sirve para pedir más dinero a menos interés.
Qué es una hipoteca
Una hipoteca es un préstamo a largo plazo en el que una vivienda o un terreno responde de la deuda. Si dejas de pagar, el banco puede pedir que se venda para cobrar lo que le debes. Se usa sobre todo para comprar una casa, y su cuota se calcula igual que la de cualquier préstamo, con el sistema francés: una cuota fija que paga los intereses del mes y devuelve una parte de lo que debes.
Su interés es bajo porque el riesgo para el banco también lo es. Pero tiene dos costes que se olvidan:
- Los gastos de firmarla. La tasación del inmueble (la valoración que hace un experto para el banco) y, según el país y la ley, la notaría, el registro y algunos impuestos. En España, desde 2019 el banco paga la mayoría de los gastos de la hipoteca y a ti te toca la tasación. Puedes ver todos los gastos de una compra con la calculadora de gastos de compra de vivienda.
- El plazo. Un interés bajo durante 25 años puede sumar más intereses que uno alto durante 5.
Si ya tienes hipoteca, algunos bancos te dejan ampliarla para pedir más dinero. Es una forma de conseguir un interés bajo para una reforma, pero suele tener gastos y te alarga la deuda.
Qué es un préstamo personal
Un préstamo personal es un préstamo sin una garantía concreta: el banco te lo da según tus ingresos y tus otras deudas. Por eso es más caro, pero también más sencillo: se pide en poco tiempo, casi no tiene gastos y no pones tu casa en juego.
Lo normal es que se devuelva en pocos años. Eso hace que la cuota sea más alta, pero también que pagues intereses durante menos tiempo. Para compararlo con otros préstamos, mira la TAE (tasa anual equivalente; en México, el CAT): es el coste real al año, con el interés, la comisión de apertura y los gastos obligatorios. La calculadora de esta página te la da con tus números, y si piensas adelantar pagos, mira cuánto ahorras con la calculadora de amortización anticipada.
Cuándo conviene cada uno
Usa la hipoteca para comprar una vivienda o para importes grandes, y el préstamo personal para importes pequeños que puedas devolver en pocos años. Algunos casos concretos:
- Comprar una vivienda. Siempre hipoteca. Un préstamo personal no te daría el dinero suficiente ni con un plazo razonable. Calcula la cuota con el simulador de hipoteca.
- Una reforma pequeña (unos pocos miles). Mejor un préstamo personal: los gastos de firmar o ampliar una hipoteca se comen la ventaja del interés más bajo.
- Una reforma grande (decenas de miles). Ampliar la hipoteca o un préstamo con garantía hipotecaria puede salir mucho más barato, pero solo si mantienes un plazo corto.
- Comprar un terreno. Se puede financiar con hipoteca, pero muchos bancos prestan menos que para una vivienda y piden más entrada, sobre todo si el terreno no se puede edificar. Si el importe es pequeño, un préstamo personal puede ser la opción más sencilla.
- Un coche, unas vacaciones o muebles. Nunca con hipoteca. Pagarías esos gastos durante 25 años, mucho después de haberlos disfrutado, y con tu casa como garantía.
- Juntar varias deudas caras en una. Pasar deudas de tarjeta a una hipoteca baja la cuota, pero alarga la deuda y pone tu casa en juego. Antes, mira si puedes pagarlas con un plan en la calculadora para salir de deudas.
La regla de fondo: el plazo del préstamo no debería ser más largo que la vida de lo que compras. Una vivienda dura décadas; una reforma de cocina, quizá 15 o 20 años; un coche, menos de 10.
Ejemplo con números
Necesitas 15.000 para una reforma. Te ofrecen un préstamo personal al 7,5 % a 5 años con un 2 % de comisión, que son los valores de ejemplo de la calculadora de arriba. También podrías conseguir ese dinero al 3 % con tu casa como garantía, pagando 1.000 de gastos al firmar entre tasación y otros trámites.
| Opción | Cuota al mes | TAE | Intereses | Coste total |
|---|---|---|---|---|
| Préstamo personal al 7,5 % a 5 años, 2 % de comisión | 300,57 | 8,68 % | 3.034 | 3.334 |
| Hipotecario al 3 % a 5 años, 1.000 de gastos | 269,53 | 5,98 % | 1.172 | 2.172 |
| Hipotecario al 3 % a 25 años, 1.000 de gastos | 71,13 | 3,70 % | 6.340 | 7.340 |
El coste total es todo lo que pagas por encima de los 15.000: intereses, comisión y gastos. Con el mismo plazo de 5 años, el préstamo hipotecario ahorra unos 1.160, pero los gastos al firmar suben su TAE del 3 % al 5,98 %. Y si lo alargas a 25 años para pagar una cuota pequeña, acaba costando más del doble que el préstamo personal.
Con un importe mayor, la balanza se inclina hacia la hipoteca. Para 40.000 a 8 años, un préstamo personal al 7,5 % con un 2 % de comisión tiene una cuota de 555,35 y cuesta 14.114. Un préstamo hipotecario al 3 % con 1.000 de gastos tiene una cuota de 469,18 y cuesta 6.042: unos 8.000 menos. A 25 años, el mismo hipotecario costaría 17.906.
Para probar tus números, cambia en la calculadora el interés y el plazo, y en «Opciones avanzadas» escribe los gastos al firmar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es mejor, una hipoteca o un préstamo personal?
Depende de cuánto pidas y para qué. Para comprar una vivienda o para importes grandes, la hipoteca, porque su interés es mucho más bajo. Para importes pequeños, el préstamo personal suele salir mejor, porque no tiene los gastos de una hipoteca y se devuelve antes.
¿Se puede pedir una hipoteca para hacer una reforma?
Sí: ampliando la hipoteca que ya tienes o con un préstamo con garantía hipotecaria sobre tu casa. Compensa en reformas grandes y con un plazo corto. En reformas pequeñas, los gastos de firmarla suelen comerse el ahorro de intereses.
¿Por qué el interés de una hipoteca es más bajo?
Porque la vivienda responde de la deuda: si no pagas, el banco puede cobrar vendiéndola. Con menos riesgo, cobra menos interés. En un préstamo personal no hay un bien concreto que lo respalde, y el banco cobra más para cubrir los impagos.
¿Se puede comprar un terreno con una hipoteca?
Sí, pero suele ser más difícil que con una vivienda. Muchos bancos prestan una parte menor de su valor y piden más entrada, sobre todo si el terreno no es edificable. Pregunta cuánto te prestarían y con qué gastos antes de decidir.
¿Cuál es el plazo máximo de un préstamo personal?
Suele ir de 1 a 8 años, y algunos bancos llegan a 10. Una hipoteca puede llegar a 30 años o más. A más plazo, la cuota baja, pero pagas más intereses: 15.000 al 7,5 % con un 2 % de comisión cuestan 3.334 a 5 años y 6.667 a 10 años.
¿Qué pasa si no pago la hipoteca o el préstamo personal?
Con la hipoteca, el banco puede pedir que se venda la vivienda para cobrar y, en muchos países, como España, si con la venta no basta, te sigue cobrando lo que falte. Con un préstamo personal, puede cobrarte la deuda con tus ingresos y tus otros bienes. En los dos casos, si ves que no llegas, habla con el banco antes de dejar de pagar: es más fácil cambiar el plazo o la cuota antes que después.
